La leyenda de la yerba mate

A continuación, os vamos a narrar una preciosa y longeva historia. Hablaremos de la leyenda de la yerba mate. Si no quieres perderte nada, permanece atento y lee con atención. Dice la leyenda de la yerba mate que Yasí, la Luna, era una diosa guaraní que quería bajar a la Tierra y confundirse entre las personas. Para ello, tomaba la forma humana convirtiéndose, de manera mágica, en una joven de preciosos cabellos laros y de color de oro.

En cierta ocasión, paseando por el bosque con Araí, una diosa nube también convertida en mujer, encontró un horrible animal dispuesto a atacarlas ferozmente.

-¡Ten cuidadooo!- le gritó a su amiga.

Y un yaguareté, un jaguar, con sus fauces abiertas y sus pupilas resplandecientes, las enfrentó
amenazante.
Y ya iba a lanzarse contra las diosas, que al adquirir formas humanas perdían sus poderes, cuando una rauda y certera flecha se clavó en un costado del feroz animal.

El yaguareté aulló de rabia y dolor pero, a pesar de la herida, se arrojó contra la persona que lo había realizado el disparo: un indio muy viejo que, escondido detrás de un árbol, lo esperaba con un arco en la mano y una flecha en la otra.

Saltó la fiera y el hombre la esquivó con la intención de volver a cargar su arco. El animal no se lo permitió y volvió a saltar sobre el indio que, más hábil, se agachó, y mientras la fiera pasaba sobre su cabeza, le clavó un dardo en la mitad del corazón.

El yaguareté cayó fulminado gracias al disparo certero del indio.

Mientras se celebraba tan ardua pelea, Yasí y Araí tuvieron tiempo de ponerse a resguardo. Volvieron a convertirse en luna la primera y en nube la otra, recuperando sus poderes.

Por esa razón, cuando el buen indio buscó a las dos mujeres que había salvado no pudo encontrarlas por ninguna parte.

-¡Qué extraño!- pensó-¿hacia dónde habrán ido?

Y con esa duda permaneció hasta que llegó la noche y trepó a lo más alto de un árbol para dormir.

Fue entonces, entre sueños, cuando se le aparecieron las dos diosas y le explicaron quiénes eran.

-Gracias a tu buena acción hice nacer en el mundo una nueva planta que ayudará a los hombres-, le dijo Yari.

Le dijo que se llamaba ca-á y le indicó cómo hacer uso de ella tostándola, ya que era venenosa y su ponzoña podía ser peligrosa.

El indio despertó de pronto, y en el sitio señalado por la diosa encontró una planta recién brotada de la tierra.

Desde entonces, ca-á, planta obtenida por la buena acción de una persona, anima al decaído y estimula al cansado. Es un símbolo de amistosa hermandad entre los buenos hombres y, sobre todo, sirve para establecer vínculos de más estrecha unión entre los que se quieren bien.

Y esta es la leyenda de la yerba mate, planta que gracias a una deidad vino para quedarse entre nosotros y poder disfrutarla cada día

La leyenda guaranii de la yerba mate

La leyenda de la yerba mate (leyenda guaraní)Esta leyenda guaraní de la yerba mate es conocida como Caá Yaríi y esta es la versión más precisa que hemos podido encontrar, ya que si buscas la leyenda de la yerba mate encontraras muchas versiones que cambian nombre de los personajes y otros hechos de la leyenda.

Cuenta la leyenda guaraní que las tribus que habíase detenido en las laderas de la sierra en donde tenía sus fuentes el Tebay. Así, dejó después de una breve estadía en el lugar, y siguió su camino a través de las frondas. Ahí, un viejo indio, que estaba agobiado por el peso de todos los años, no pudo seguir a los partieron obedeciendo el espíritu errante de la raza, por lo que se quedó solo en un refugio de la selva en compañía de su hija, la hermosa Yaríi.

Una tarde, cuando el sol desde el otro lado de las sierras comenzaba a despedirse dando sus últimos fulgores, llegó hasta la casa de un extraño persona, que al parecer por su color de piel y por su rara indumentaria, no parecía ser de esos lares.

El viejito de rancho arrimo un acutí al fuego y le ofreció de su deliciosa carne al extraño visitante. El más preciado plato de los guaraníes, el tambú, el dueño de la casa brindó con su huésped.

Al recibir todas esas cálidas atenciones y demostraciones de hospitalidad, el visitante quiso, que no era otro que un enviado de Tupá, recompensar a los generosos moradores de la vivienda, dándoles el medio que pudieran siempre ofrecer generoso agasajo a sus invitados, y para alivianar las largas horas de soledad, en el refugio escondido en la cabecera un hermoso arroyo.

Así, hizo brotar una nueva planta en la selva, nombrando a Yaríi “Diosa protectora” y a su padre, custodio de la misma, enseñándoles a “sapecar” las ramas al fuego, y a preparar la exquisita y amarga infusión, la cual constituirá la delicia de todos los visitantes a los hogares misioneros.

Bajo la tierna protección de la joven, que fue desde aquel entonces Caá Yarií y bajo la severa vigilancia del viejo indio, que fue llamado Caá Yará, crece una lozana y nueva planta, con sus hojas y tallos se preparará el mate, que hoy es una gran expresión de hospitalidad.

Esa es la leyenda de la yerba mate con algunos cambios ligeros para que su lectura resulte menos complicada y más sencilla para todos, especialmente para aquellos interesados que no se les facilite la lectura.

La leyenda nos cuenta y nos da una explicación de por qué el mate, hoy en día, es considerado como una infusión que muestra hospitalidad con nuestros invitados y por qué es considerada como una infusión para compartir con los demás.

Hay más leyendas del mate, pero creemos que esta es la mejor y la que explica más claramente ciertos aspectos de la historia del mate y la forma en la que los indígenas guaraníes veían la yerba.

¿Tienes algo para agregar? Hazlo!